El Impresionismo ¿Un Movimiento Artístico o de Marketing?
A mas de 150 años de su nacimiento, el arte impresionista continua inspirando al mundo y siendo un referente de libertad y espontaneidad natural. La innovadora técnica y estética son su sello distintivo; mientras que su contexto histórico es cautivador e inspirador.
Sin embargo, analizar la estrategia de marketing del arte impresionista es aun más fascinante. Desde los millones que genera el “merchandising” hasta los impresionantes récords de vetas que han alcanzado algunos cuadros. La pintura «Haystacks» de Claude Monet rompió records al ser vendida por 110 millones de dólares en el 2019. No obstante, el arte no se puede analizar sin el contexto y la mercadotecnia jugo un papel importante para alcanzara una comercialización global.
¿Cómo surge este movimiento artístico?
Este icónico movimiento se origino como una necesidad de expresar la realidad contemporánea y el cambio que se vivía en 1870 en Francia. En solo dos décadas, la cuidad de París había pasado de ser una ciudad sucia con calles estrechas a convertirse en la hermosa “Ciudad de las Luces” que conocemos hoy. El ambicioso proyecto de modernización fue realizado por el arquitecto George Haussmann por encargo del emperador Napoleon III, transformación a la que se le conoció como la Haussmanizacion.
La transformación de la ciudad trajo consigo un cambio social importantísimo. Aparecieron escenarios nuevos cargados de energía como cafés, parques y salas de baile que inspiraron a un grupo de artistas a pintar la nueva vida moderna y lo cotidiano. Así se alejaron de las formas tradicionales como pintar dentro de un salon con un estilo realista y con paletas obscuras sobre temas únicamente de historia, religión y política.
Eran artistas apasionados por capturar un momento particular en la naturaleza y pintar a pleno aire con colores claros y luz directa. Dentro de este grupo se encontraban artistas como Claude Monet, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir y Camille Pissarro, quienes fueron los pioneros de este estilo pictórico y solidificaron el catalizador para la creación de futuros movimientos de arte moderno. Recordemos —hasta ese entonces— el arte era exclusivo de la nobleza europea y las elites políticas que adquirían obras como símbolo de poder y riqueza. Por otro lado, existía una fuerte demanda de arte en Norteamérica donde los nuevos ricos, gracias a la industrialización, anhelaban hacerse de piezas de arte europeo.
Así nace una idea emprendedora
Paul Durand-Ruel, marchante de arte francés, fue capaz de reconocer el amplio nicho de mercado y aprovechar esta oportunidad. Paul comenzó comprando piezas -de Monet y Pissarro- y promoviendo de manera estratégica este nuevo arte en exhibiciones independientes, pagando a revistas para que escribieran críticas positivas sobre la calidad y la técnica innovadora de estas pinturas.
Para este entonces era raro que un coleccionista comprara el trabajo de tantos artistas y que promoviera, defendiera y exportara sus obras. Aunque al principio no tuvo éxito en Europa, sus exhibiciones en Nueva York (galería que opero hasta 1950) fueron un éxito entre los estadounidenses que comenzaron a generar una fuerte demanda. Lo que posteriormente ayudo que otros europeos a voltearan a ver el arte impresionista.
Paul había tomado riesgos y revolucionado el mercado del arte. Este marchante de arte con vision había invertido en artistas que no eran reconocidos y a los que despectivamente se les llamaba impresionistas, ya que al parecer de los críticos y los grandes salones de arte, estas pinturas lucían incompletas y eran calificadas como vulgares y comunes.
Monet admitió: “nos hubiésemos muerto de hambre sin Durand-Ruel, todos los impresionistas”. ¿Será que el éxito de impresionismo se lo debemos también una buena estrategia de marketing ?